Marzo 17 de 2023 - Y Julia Retó a los Dioses - Santiago Posteguillo
Hacía algunos días tenía en la lista de espera este libro, Y Julia retó a los dioses, la continuación de la historia de Yo, Julia. Aquella primera parte había superado todas mis expectativas al presentarnos a una mujer absolutamente brillante, por lo que debía suponer que esta entrega sería igual de buena, o incluso mejor que su antecesora.
Sin embargo, con esta historia me encontré con varias sorpresas. Por primera vez desde que leo a Santiago Posteguillo, de quien, como ya saben, soy su más fiel seguidora, me hallaba ante una obra suya que no cumplía mis expectativas. No sé si pequé al compararla con el libro anterior, asumiendo que encontraría personajes tan empoderados y arrolladores como sus antepasados. A lo mejor Posteguillo me tiene mal acostumbrada a sus héroes de honor, esos que admiro por su bravura e inteligencia; por eso, encontrarme en este relato con protagonistas depravados, desleales, locos y violentos, dispuestos a todo por el poder, hizo que me sintiera fuera de lugar. Hubo episodios donde sentí asco literal. A mi parecer, Caracalla y Geta, completamente opuestos a sus padres, cimentaron en gran medida el futuro desastroso de Roma.

Es claro que no es culpa del escritor, aunque también debo admitir que no sentí la misma fuerza que en otros de sus libros. Creo que a Posteguillo se le da mejor narrar las hazañas de grandes héroes que las bajezas de los canallas. Pero algo es seguro: si sentí tal repulsión por esa degradación humana, es porque el autor hizo su trabajo magistralmente.
En este caso exclusivo, me dio alegría que Julia, antes que madre, se sintiera emperatriz. Leer cómo una mujer brillante tiene que ver a sus hijos destruirse mutuamente rompe el corazón; y peor aún, ver que están aniquilando su legado lo hace más doloroso todavía. No obstante, su inteligencia política brilla incluso cuando enfrenta a su hijo Antonino (Caracalla). Es una de las mejores representaciones del dolor maternal y la entereza en las novelas de Posteguillo.

Esta obra nos narra el desenlace tras la consolidación de Julia Domna y Septimio Severo en el trono. Julia ya es emperatriz de Roma, pero su verdadero desafío apenas comienza: mantener unida la dinastía y proteger el legado en medio de traiciones, enfermedades y la ambición desmedida de sus propios hijos. Es la conclusión de la historia de la emperatriz más poderosa de Roma y su desesperada lucha por preservar lo que tanto le costó forjar.
Tras llevar a su esposo a la cúspide del Imperio, Julia se encuentra en una cima mucho más peligrosa que el ascenso. Las amenazas ya no provienen de los enemigos exteriores (aunque las duras campañas en Partia y Britania sigan desangrando a las legiones), sino del corazón de su propia familia. El destino de Roma se ve desgarrado por el odio visceral entre sus hijos. Esta rivalidad, alimentada por la paranoia, se convierte en la mayor prueba para Julia, quien debe usar toda su voluntad para mediar cuando incluso su marido se ve superado por la situación.

Para colmo de males, la emperatriz se enfrenta a una enfermedad mortal (el karkinos o cáncer), sintiendo que no solo lucha contra los hombres y la traición, sino contra los propios dioses de Roma que parecen confabularse contra su estirpe. La novela es un relato conmovedor de resistencia y de un amor inquebrantable que emerge del caos. Julia, a pesar de la pérdida y el sufrimiento, se niega a rendirse, decidiendo que, si no puede ganar en vida, gobernará Roma incluso desde su tumba para asegurar su venganza. Es la historia de una mujer que se convierte en leyenda, reescribiendo las reglas del poder imperial hasta su último aliento. Una historia sobre el poder, la fragilidad humana y la lucha por permanecer en el corazón del Imperio.
Diálogos o Frases:
- "Mantenerse en lo alto es mucho más difícil que llegar".
- “¿Es posible la victoria cuando el enemigo es tu propio hijo? Julia no habría dudado en la respuesta; Sí”.
- “¡No me detendrá ni la muerte! ¡Conseguiré la victoria, aunque para ello tenga que luchar desde el reino de los muertos!”.
- “El enconamiento entre los dioses se agudizaba. Estaban ante una nueva Odisea, solo que esta vez, en el centro de la lucha, estaba una mujer”.
- "En ocasiones, la supervivencia no está en conseguir más poder, sino en rechazarlo, en alejarlo de ti tantas veces como te lo ofrezcan”.
- "Las batallas se pueden ganar con el corazón, pero las guerras solo se pueden ganar con la cabeza”.

- “El miedo en la gente, hábilmente gestionado, puede darte el poder absoluto. La gente con miedo se deja conducir dócilmente”.
- "Es más fácil cometer un fratricidio que justificarlo".
- "Una madre puede perdonarlo todo, menos que un hijo le arrebate a otro".
- "La inteligencia es el arma más afilada del Imperio, pero a veces ni siquiera ella puede detener la hoja de una espada".
- "No lloraré frente a mis enemigos. Mi dolor es mi último imperio privado".
- "Me niego a ser una víctima del destino. Si debo morir, elijo la puerta de salida".
- "Ser mujer en Roma es luchar dos veces".
Julia Domna fue un personaje femenino fascinante, de una complejidad y un poder que no solo igualaron, sino que superaron a muchas de las grandes figuras masculinas de su tiempo. Aunque en esta segunda entrega no logré conectar con la misma intensidad que en la primera, quizás por la crudeza de su entorno, es innegable que estamos ante una gran obra. Julia sigue siendo, hasta su último aliento, la verdadera columna vertebral de Roma.
En esta ocasión, escogí la ciudad de Milán para acompañar este post debido a su gran relevancia dentro del Imperio Romano. Me pareció interesante profundizar en su pasado, puesto que cuando escuchamos hablar de Milán, solemos quedarnos en la superficie de su importancia en el mundo de la moda. Sin embargo, es mucho más que eso.
Milán, la capital de Lombardía, es una ciudad que ha sabido reinventarse en cada siglo. Desde sus inicios como asentamiento celta hasta convertirse en el motor económico de Italia, su historia es un tapiz de poder, arte y resiliencia.
Fue fundada por los insubres, un pueblo celta. (aprox. 600 a.C.) La llamaron Medhelanon, que los romanos transformarían después en Mediolanum (que significa 'en medio de la llanura').

Capital de Occidente (286 d.C.): Cuando el emperador Diocleciano dividió el Imperio, convirtió a Mediolanum en la capital del Imperio Romano de Occidente.
Tras la caída de Roma, Milán fue invadida por hunos y lombardos, pero resurgió como una potencia independiente.
Las Dinastías Visconti y Sforza: Milán se convirtió en un Ducado poderoso. Bajo los Visconti, comenzó la construcción del Duomo (1386). Posteriormente, los Sforza trajeron el máximo esplendor renacentista.
Leonardo da Vinci: El Duque Ludovico Sforza contrató a Leonardo, quien vivió en Milán durante casi 20 años. Fue aquí donde pintó La Última Cena y diseñó los sistemas de canales (Navigli) que aún existen.

Durante casi dos siglos (XVI - XIX) fue parte del Imperio Español y luego pasó a los Habsburgo de Austria, quienes impulsaron la construcción del Teatro alla Scala.
En 1805, Napoleón Bonaparte se coronó Rey de Italia en el Duomo de Milán, convirtiendo a la ciudad en la capital de su efímero Reino de Italia.
La ciudad sufrió graves bombardeos aliados. Curiosamente, fue en Milán donde el dictador Benito Mussolini fue exhibido tras su ejecución en 1945.
Es de las pocas ciudades italianas con un perfil de rascacielos moderno (como la Torre Unicredit y el Bosque Vertical).
Milán es, en esencia, una ciudad que mira al futuro sin olvidar que una vez fue el corazón administrativo de un imperio que dominó el mundo conocido.
De Milán me gustó especialmente su catedral, que es hermosa e imponente. Considero que es una ciudad que no requiere más de un par de días para visitarla; a mi parecer, no cuenta con un sinfín de lugares o eventos imprescindibles para ver, no ofrece una lista inagotable de sitios históricos o eventos culturales en comparación con otras capitales italianas.
Me falto visitar la el lugar donde Leonardo da Vinci pintó La Última Cena, para los que no lo saben, no es un cuadro portátil, sino una pintura mural de grandes dimensiones (4.6 de altura por 8.80 metros de alto) y fue realizada directamente sobre la pared del refectorio del convento de Santa Maria delle Grazie en Milán. Fue pintada entre 1495 y 1498. Una verdadera lastima no poder verla, por los días que viste esta ciudad estaba cerrado dicho lugar.

- Año de Publicación: 2020
- Libro: Y Julia Retó a los Dioses
- Escritor: Santiago Posteguillo
- Género Literario: Novela Histórica
- Editorial: Editorial Planeta.