Febrero 27 de 2023 - La Esclava de la Libertad - Ildefonso Falcones
Hacia diciembre del 2022, habíamos vivido una vez más el Mundial de Fútbol, esta vez en Catar. Durante los días que disfrutábamos de los partidos, compartí una fotografía que hoy hace honores al perfil de este post. En ese entonces, compartí por WhatsApp la imagen acompañada de una frase del libro que estaba leyendo (un pasatiempo que he mantenido durante años).
Curiosamente, alguien me respondió de forma bastante peculiar: "No entiendo cómo alguien tan intelectual puede disfrutar de un deporte que es para bárbaros e ignorantes...". Recuerdo que no respondí; cada quien es libre de pensar lo que le parezca respecto a los deportes y sentí que no tenía caso desgastarme explicando mi punto de vista. Sin embargo, tras reflexionar sobre ello durante mucho tiempo, hoy me permito responder en este espacio.
El fútbol, para mí, es más que un deporte: es una herencia. Es una forma de amor y conexión que recibí de mi madre, una ferviente conocedora y apasionada del fútbol (y, curiosamente, una lectora innata también). Desde chica, en mi casa los temas principales eran dos: libros y fútbol. Nada más lejos de esa realidad de "bárbaros". Para quienes lo vivimos con el alma, el fútbol es una pasión tejida con lealtad y unión. Es un legado que nos enseña desde la infancia que las cosas más valiosas requieren entrega. Al final del día, lo que queda no es el marcador, sino el recuerdo compartido con personas invaluables.

Es un legado que se transmite de generación en generación, un privilegio que nos lleva desembocar emociones y nos acelera corazón como muy pocas cosas logran hacerlo.
Como bien saben, en este blog hablamos es de libros, así que conectaré estas dos pasiones a través de mi tradicional artículo de las fotografías.
De forma muy sencilla como introducción del porqué decidí leer este libro, diré que no pierdo oportunidad de ojear a este gran escritor, con el cual, desde su creatividad y pasión por la historia, he aprendido y disfrutado durante largos años. Siempre estoy atenta de toda la obra de Ildefonso Falcones.

He de aceptar que no esperaba que Esclava de la libertad me impactara de forma tan intensa. Falcones escoge un tema desgarrador que generó un impacto profundo en nuestra sociedad: la esclavitud. Nos introduce en un terreno incómodo pero necesario, contando la historia desde la voz de sus protagonistas. El libro nos obliga a preguntarnos: ¿de dónde salió el dinero para construir los palacios que hoy nos deleitan?
Es una novela sobre el racismo estructural que, aunque a veces peca de tener mucha carga de datos históricos, lo compensa con la fuerza arrolladora de sus dos protagonistas femeninas: Kaweka, en los cañaverales de la Cuba colonial, y Lita, en los fríos despachos del Madrid actual. Aprendemos que el eco de la injusticia cruza los siglos.
Es un libro duro, sí, pero también es un homenaje a la fuerza femenina y a la memoria.
Hubo quienes tuvieron que luchar para que las cadenas se rompieran.

Un dato curioso: El escritor confesó en una entrevista que escribió esta obra mientras lidiaba con una enfermedad grave. Es poético pensar que, mientras narraba la lucha de Kaweka por la libertad, él libraba su propia batalla por la vida. Suelo creer que los autores que plasman tal sufrimiento solo pueden hacerlo desde su propio dolor. Me pregunto qué pasará por la mente de alguien cuando sabe que la muerte toca a su puerta. En este libro, Falcones plasmó una resiliencia humana conmovedora. En varias ocasiones hice un pare y lloré; se me hacía imposible dar crédito a semejantes barbaries (esos actos criminales sí que son de bárbaros).
La novela es un tejido a través de dos líneas temporales separadas por más de un siglo y medio, pero unidas por la sangre, la injusticia y una inmensa fortuna familiar.

El Pasado, Cuba, mediados del siglo XIX,(1856) la historia arranca de forma brutal con la llegada de un barco negrero a Cuba. Entre los cientos de mujeres y niñas secuestradas en África se encuentra Kaweka, una niña de once años de la etnia yoruba. Es vendida como esclava y enviada a la hacienda azucarera del despiadado marqués de Santadoma. Allí, Kaweka experimenta en carne propia el horror de la esclavitud, los castigos físicos y la deshumanización. Sin embargo, ella no es una esclava común. Kaweka posee un don místico y es elegida por Yemayá, la diosa del mar en la religión yoruba (Santería). A través de esta deidad, Kaweka encuentra la fuerza para liderar a sus hermanos, sanar heridas y organizar la resistencia, convirtiéndose en una figura clave en la lucha por la emancipación y en la peor pesadilla del marqués.
El Presente, siglo XXI, (2018) saltamos al Madrid contemporáneo para conocer a Lita, una joven mulata, brillante y con estudios universitarios. Lita es hija de Concepción, una mujer que ha pasado toda su vida sirviendo sumisamente en la mansión de los actuales marqueses de Santadoma (los descendientes del amo de Kaweka). A pesar de su preparación, Lita sufre el racismo y la precariedad laboral, lo que la obliga a pedir trabajo en la entidad bancaria propiedad de la familia Santadoma. Al sumergirse en los archivos financieros del banco, Lita descubre un secreto a voces: la inmensa fortuna de los marqueses, su estatus y su poder actual están cimentados en el tráfico de esclavos y la sangre derramada en los ingenios azucareros de Cuba. Indignada por la humillación histórica y el trato que sigue recibiendo su madre, Lita decide emprender una batalla legal y moral contra los todopoderosos Santadoma para reclamar justicia y dignidad.

Paralela a estas dos historias, el escritor nos recrea, la resistencia cultural africana sus ritos, su espiritualidad, su identidad. Su objetivo es claro: rescatar del olvido unas memorias silenciadas; es una obra que sin duda busca conciencia por un pasado colonial atroz.
Excelente narrativa que combina dos épocas, dos ambientes y dos vidas repletas de una misma pasión; embarcadas en la misma y ardua lucha por una libertad que, tal parece, que aún hoy en día, no llega...
Diálogos o Frases:
- "Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero le aseguro que pelearé a su lado para que usted pueda decirlo".
- "La ignorancia es el esclavismo en los tiempos modernos, solo hay intereses para producir rebaños de esclavos que sean fáciles de llevar a la tiranía".
- "Un pueblo que oprime a otro pueblo no puede hablar de libertad".
- "La esclavitud fue una lacra a través de la que no solo se levantaron fortunas, sino países enteros".
- "Nunca hay que enfrentarse al más fuerte, solo esperarlo y sorprenderlo".
- "El azúcar de Europa era dulce en el paladar, pero tenía el sabor metálico de la sangre africana en su origen".
- "Podían marcar nuestra piel con hierro caliente, pero Yemayá ya había marcado nuestra alma con el océano".
- "El mayor triunfo del amor no es ponerte las cadenas, sino convencerte de que le debes gratitud por el plato de comida que te da".

- "La libertad no es un papel firmado por un blanco; la libertad es respirar sin pedir permiso".
- "Hay fortunas en esta ciudad que, si rascas el barniz de los palacios, huelen a sudor, a barco negrero y a cañaveral".
- "Las cadenas de hierro del pasado se transformaron en las cadenas invisibles de las cuentas bancarias del presente".
- "Olvidar de dónde viene el dinero es el privilegio de quienes nunca tuvieron que poner el cuerpo para ganarlo".
- "Dos mujeres, separadas por el tiempo, pero unidas por un mismo grito: el derecho innegable a existir con dignidad".
- “El silencio también es una forma de esclavitud”.
- “La memoria es la única herencia que no pueden arrebatarnos”.
- “El azúcar tenía sabor a sangre”.
- “Ser libre empieza por saberse persona”.
- “El pasado no desaparece; se esconde.”
- “Callar es proteger al opresor”.
- “Cada generación debe romper sus propias cadenas”.
- “No somos descendientes de esclavos, sino de supervivientes”.
Me quedo corta con la cantidad de frases que en esta ocasión me impactaron y desgarraron un poco algo en mi interior. Hay historias y libros que nos transforman, este sin duda, fue uno de ellos; no era la misma cuando terminé de leer este libro.

Dada mi introducción, no podían ser otras las fotografías que acompañaran este post. Quería elevar el ánimo tras hablar de tanta crueldad con un tono más alegre. Comparto fotos de momentos especiales, como ver a mi equipo, el Atlético Nacional de Medellín, o vivir la pasión de un Mundial.
Vivir un mundial es entrar en una dimensión donde el tiempo se detiene. Imaginen caminar por una ciudad que respira fútbol; donde en una esquina se escucha un canto argentino, en la otra el ritmo de los tambores senegaleses y, más allá, el júbilo ordenado de los japoneses, y que un río de compatriotas sonrían llevando la bandera con orgullo en sus espaldas, disfrutando de la maravillosa fiesta de un mundial.

Un mundial nos recuerda que somos capaces de unirnos por una pasión común, que la esperanza se renueva cada cuatro años y que, sin importar de dónde vengas, siempre habrá un lugar para ti en la tribuna del mundo.
En mis experiencias futboleras, he sentido inmensas alegrías, pero hay una que es muy especial y que siempre recuerdo con gran cariño:
Estar en el Maracaná - en Río de Janeiro, uno de los estadios más emblemáticos del mundo. Colombia ha llegado octavos de final para enfrentar a una favorita Uruguay, nada más, ni nada menos. El entonar nuestro himno a todo pulmón ¡WOW! el estadio lleno de cientos de colombianos con una misma pasión y amor por este maravilloso deporte; esa es una escena que te marca para el resto de la vida, de esas que jamás olvidas, cada vez que la recuerdo se me mueve algo dentro, y me genera una emoción inmensa el tener un alma futbolera. ¡¡Gracias doña Bety ⚽ 🖤!!

Respecto al comentario despectivo que recibí sobre el fútbol, dejo como reflexión: Antes de hablar, pasa tu comentario por tres puertas: ¿Es verdad? ¿Es necesario? ¿Es amable? Si no logra cruzar las tres, es mejor que se quede en el refugio de tu pensamiento.
El respeto comienza cuando entendemos que cada persona libra una batalla de la que no sabemos nada, y que un comentario imprudente puede ser la gota que colma su vaso.
Jorge Luis Borges decía "No hables a menos que puedas mejorar el silencio".

- Año de Publicación: 2022
- Libro: Esclava de la Libertad
- Escritor: Ildefonso Falcones
- Género literario: Novela Histórica
- Editorial: Grijalbo